Receta de Croquetas con Morcón

5 Mar 2026

Última actualización: abril 24, 2026 @ 10:16 am

Las croquetas forman parte de ese recetario emocional que atraviesa generaciones. Son sinónimo de cocina casera, de aprovechamiento inteligente y de técnica bien ejecutada. En esta ocasión, damos un paso más allá del clásico relleno de jamón y apostamos por una versión con carácter: croquetas con morcón, intensas, aromáticas y profundamente sabrosas.

croquetas de morcón

El morcón, embutido tradicional español elaborado con carne de cerdo adobada y embutida en tripa gruesa, aporta una personalidad rotunda. A diferencia del chorizo más habitual, el morcón suele tener una curación más prolongada y una textura más firme, lo que permite obtener pequeños dados que se integran perfectamente en la bechamel sin deshacerse en exceso. El resultado es una croqueta cremosa por dentro, crujiente por fuera y con un fondo especiado irresistible.

A continuación, desgranamos cada detalle para que puedas prepararlas en casa con éxito.

Ingredientes para 4 personas

Para unas 20–24 croquetas aproximadamente, necesitarás:

  • 150 g de morcón de buena calidad

  • 60 g de mantequilla

  • 60 g de harina de trigo

  • 800 ml de leche entera

  • 1 pequeña cebolla (opcional, si te gusta un matiz más dulce)

  • Sal al gusto

  • Nuez moscada recién rallada

  • Pimienta negra molida

Para el rebozado:

  • 2 huevos

  • Harina adicional para el formado

  • Pan rallado (preferiblemente grueso o estilo panko si buscas más textura)

  • Aceite de oliva suave o aceite de girasol para freír

La calidad del morcón es fundamental. Conviene elegir uno bien curado, con buen equilibrio entre carne y grasa, ya que será el eje del sabor. Una pieza excesivamente grasa puede resultar pesada, mientras que una demasiado magra podría secar el conjunto.

Paso a paso

1. Preparar el morcón. Comienza retirando la piel del embutido y córtalo en dados muy pequeños. No lo piques en exceso: la gracia está en encontrar pequeños trozos que aporten textura al morder. Si prefieres una integración más homogénea, puedes trocear la mitad muy fino y la otra mitad en cubitos.

2. Sofrito base (opcional). Si decides incorporar cebolla, pícalo muy fino y póchala a fuego suave en la mantequilla hasta que quede transparente y ligeramente dorada. Este paso aporta dulzor y complejidad, aunque hay quienes prefieren prescindir de él para que el morcón sea el protagonista absoluto.

3. Elaborar la bechamel. Añade la harina a la mantequilla (con o sin cebolla) y cocina el conjunto durante unos minutos, removiendo constantemente. Es crucial que la harina pierda el sabor crudo; verás que adquiere un tono ligeramente tostado.

Por tanto, incorpora la leche poco a poco, preferiblemente templada, sin dejar de remover con varillas o cuchara de madera. Este gesto evitará la formación de grumos y permitirá obtener una textura sedosa. A medida que la mezcla espese, añade más leche hasta completar la cantidad indicada.

4. Integrar el morcón. Cuando la bechamel tenga cuerpo y se despegue ligeramente de las paredes del cazo, incorpora el morcón picado. Cocina el conjunto unos minutos más para que el embutido libere sus aromas en la masa. Ajusta de sal con cautela, ya que el morcón suele ser salado de por sí. Añade una pizca de nuez moscada y pimienta negra para redondear.

La textura ideal es cremosa pero consistente: al pasar la cuchara, debe abrirse un surco que tarde unos segundos en cerrarse.

5. Reposo imprescindible. Vierte la masa en una fuente amplia, cúbrela con film transparente en contacto directo para evitar que se forme costra y deja enfriar primero a temperatura ambiente. Después, refrigera al menos 4 horas, aunque lo ideal es toda la noche. Este reposo permite que la masa se asiente y facilite el formado.

6. Formado y rebozado. Una vez fría, toma pequeñas porciones y dales forma alargada o redondeada, según prefieras. Pásalas primero por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado. Para un acabado más crujiente, puedes realizar un doble rebozado repitiendo huevo y pan rallado.

7. Fritura. Fríe las croquetas en abundante aceite caliente (170–180 ºC). No satures la sartén o freidora: el exceso de piezas bajará la temperatura y el rebozado absorberá más grasa. En pocos minutos estarán doradas y crujientes.

Colócalas sobre papel absorbente y sírvelas inmediatamente. El contraste entre el exterior crocante y el interior cremoso es parte esencial de la experiencia.

Consejos para que no se abran al freír

El éxito de estas croquetas no depende solo del relleno, sino también de una bechamel bien cocinada y de un reposo suficiente. Conviene trabajar la masa a fuego suave, removiendo sin pausa hasta que espese de verdad, porque una base poco ligada o mal enfriada suele dar problemas en el formado y en la fritura.

En el momento final, la temperatura del aceite marca la diferencia: debe estar bien caliente, pero sin humear, para que el exterior se selle rápido y el interior conserve su cremosidad. Además, es preferible freírlas en tandas pequeñas y con un rebozado uniforme, ya que cuando se llena demasiado la sartén o el empanado queda irregular, las croquetas absorben más grasa y aumentan las posibilidades de que se rompan.

Aquí otra receta gloriosa: San Jacobos de jamón serrano o ibérico

Maridaje

Las croquetas con morcón tienen un perfil intenso, especiado y ligeramente ahumado. Por ello, conviene elegir bebidas que equilibren o acompañen esa potencia sin eclipsarla.

Por un lado, un vino tinto joven con buena acidez y tanino moderado funciona de maravilla. Un tempranillo joven aporta frescura y fruta roja que contrasta con la grasa del embutido. Si prefieres algo con más estructura, un crianza ligero también puede resultar adecuado.

Sin embargo, no todo tiene que ser vino tinto. Un blanco con buena acidez, como un verdejo seco, limpia el paladar entre bocado y bocado, resaltando los matices especiados del morcón.

Para los amantes de la cerveza, una lager bien fría o una amber ale con notas tostadas complementan el carácter del relleno sin saturar.

En definitiva, estas croquetas no son un simple aperitivo: son una declaración de intenciones culinaria. Combinan tradición y personalidad en cada bocado, demostrando que, cuando se cuida la técnica y se elige un buen producto, incluso una receta humilde puede convertirse en protagonista de cualquier mesa.

 

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Receta de Croquetas con Morcón Caseras y Cremosas - Jamones Sierra Morena

Aprende a preparar croquetas con morcón paso a paso: ingredientes, técnica para una bechamel perfecta y consejos de maridaje. Receta casera, sabrosa y fácil.

Rendimiento de la receta: 4

Calorías: 240

Tiempo de preparación: PT20M

Tiempo de cocinado: PT20M

Tiempo total: PT40M

Ingredientes de la receta:

  • morcón
  • mantequilla
  • harina de trigo
  • leche
  • cebolla
  • nuez moscada
  • pimienta
  • sal
  • huevos
  • pan rallado
  • aceite

Puntuación del editor:
5