Etiquetado del Jamón Ibérico. Nueva Normativa

5 Abr 2023

¿Eres un auténtico enamorado del jamón ibérico? En ese caso, sin duda sabrás que el etiquetado es clave para discernir si el producto que estás comprando realmente vale la pena o no. No solo para ver si cumple la normativa en sí, sino para saber exactamente qué tipo de cerdo estás consumiendo, cuál ha sido su crianza y, además, su alimentación.

jamones ibéricos en el secadero

Para que jamás vuelvan a darte gato por liebre, te vamos a enseñar cómo analizar por completo el etiquetado del jamón ibérico para que así sepas exactamente qué estás comprando. ¡No te lo pierdas!

La importancia del precinto del jamón

Lo primero que debes saber es que la normativa en nuestro país es muy estricta en cuanto a los controles de calidad alimenticios. Es precisamente gracias a esto por lo que podemos estar cien por cien seguros de la salubridad de lo que consumimos. Pero, claro, es necesario que sepamos consultar el etiquetado y ver exactamente qué nos indica este. En el caso del jamón ibérico, la etiqueta debe contener siempre la misma información:

  1. El nombre del producto. Aunque parezca una obviedad, es importante señalar si es un jamón o una paleta, por ejemplo, para que no dé pie a confusión. ¡No es tan fácil reconocerlo a simple vista! Especialmente si no eres un experto.
  2. Los ingredientes en sí. Pese a que puedas creer que el jamón solo consta de carne de cerdo, ¡nada más lejos de la realidad! También contiene sal y otros conservadores, que deben aparecer reflejados para evitar problemas de alergias o intolerancias.
  3. Peso del producto total.
  4. La fecha de consumo preferente.
  5. Registro sanitario de quien lo haya manipulado y, además, quién ha elaborado el producto.
  6. A partir del año 2020, se debe añadir de forma obligatoria el lugar del que procede.
  7. La información nutricional, como con cualquier otro producto alimenticio.
  8. Lote de venta del producto. Como sucede con todos los productos de alimentación, es vital garantizar la trazabilidad y saber de dónde procede, su número de partida, el año de sacrificio… De esta manera, si hubiera un problema en un jamón, se podría registrar y ver si hay más jamones afectados.

Como puedes comprobar, todo lo que aparece en este etiquetado busca garantizar siempre que no tengamos problemas a la hora de consumir la carne. Que sepamos de dónde procede, qué ingredientes exactos contiene y, por supuesto, su aporte nutricional. Pero, además, el jamón cuenta con una etiqueta añadida que nos da incluso más información sobre él, ¡especialmente si sabemos leerla! Esta etiqueta es de un color diferente, entre los que podrás distinguir los siguientes: blanco, verde, rojo y negro. Y si sabes exactamente qué significa cada color, ¡serás todo un experto del jamón! Porque sabrás qué tipo de jamón es, su porcentaje de ibérico ¡e incluso te anticiparás tanto al sabor como a la textura!

Etiqueta blanca

Vayamos por partes, para ver qué significan las etiquetas. La primera que vamos a mencionar es la de color blanco, que nos indica que el jamón en cuestión tiene un porcentaje de ibérico de entre el 50 % y el 100 %. Es la forma de crianza lo que realmente identifica a los cerdos que tienen este tipo de etiqueta, puesto que provienen de ganadería intensiva o cebaderos. De esta manera, es fácil comprender que su alimentación se basa en cereales.

Tanto la crianza como la alimentación afecta al sabor, puesto que hace que sea mucho más suave que el de otros tipos de cerdos. Además, el hecho de que se produzcan de forma masiva hace que sean mucho más asequibles.

Etiqueta verde

Pasamos al siguiente color de etiqueta, el verde. En este caso, nos está indicando que no estamos ante un cerdo que sea 100 % ibérico, sino que procede de una mezcla de razas. Normalmente, se mezclan con cerdos Duroc, y alrededor del 50 % o el 75 % es ibérico. A diferencia de los anteriores, no son criados en granjas sino en el campo o incluso en la dehesa. Eso incide de forma positiva en el sabor de su carne, puesto que al estar realizando más actividad física tienen más músculo, y la grasa se infiltre mucho mejor en la carne. Como consumidor, notarás un sabor más potente y jugoso.

Asimismo, el estar en libertad hace que no solo coman cebo, sino que también puedan comer hierbas o incluso bellotas. ¡Y esto también lo notarás en el sabor del producto final!

Etiqueta roja

Pasamos ahora a hablar de la etiqueta roja, que continúa sin indicarnos un cerdo de procedencia 100 % ibérica. Al igual que sucede con la etiqueta verde, encontramos una mezcolanza con cerdos Duroc.

La clave de estos animales es que han sido criados totalmente en libertad y, además, la base de su alimentación ha sido la bellota. Gracias a eso, el sabor será totalmente diferente: intenso, aromático, potente. ¡Una auténtica delicia! Es el que recibe el nombre de jamón de bellota, del que sin duda habrás oído hablar en más de una ocasión.

Etiqueta negra

Y llegamos a la joya de la corona, a uno de los jamones más valorados del mercado en la actualidad: el de la etiqueta negra. Es un producto digno de admiración tanto por su calidad como por todo el trabajo que hay detrás. Y es que no solo hablamos de un cerdo que se ha criado totalmente en libertad en la dehesa, comiendo bellotas y hierbas. Además, ¡es cien por ciento ibérico!

Etiqueta azul

En la normativa actual, el color azul no está asociado a ningún tipo específico de jamón. Sin embargo, es común encontrar algunos jamones y paletas que llevan una etiqueta o brida azul, indicando que no cumplen con los requisitos para ser etiquetados como ibéricos y, por lo tanto, se consideran fuera de norma.

Existen diversas razones por las cuales un jamón puede ser clasificado como fuera de norma. Esto puede deberse al peso de la pieza, a la edad en la que se sacrificó el cerdo o simplemente a la elección del productor.

Tras esta completísima guía sobre el etiquetado del jamón ibérico, ya no volverás a tener dudas a la hora de elegir una pieza. ¡Sabrás exactamente qué estás comprando!

💡 Descubre los mejores consejos para maridar el jamón ibérico